Apagar y encender tu consola te ayudará a solucionar problemas de rendimiento, cuelgues y pantallazos negros. Esta práctica no borrará tus partidas o datos.
- Apaga tu consola. No entres en el modo de reposo.
- Espera a que las luces de tu PlayStation se apaguen por completo y desconecta el cable de alimentación.
- Espera un mínimo de 2 minutos.
- Vuelve a conectar el cable de alimentación a la consola PlayStation y enciéndela.
En algunos casos, también es recomendable usar una partida anterior al momento en que se produjo el problema.